26 nov. 2011

Capítulo 9


Kian se despertó con tranquilidad, esa noche había dormido como nunca. Aún recordaba la canción que Shena le cantó con su melodiosa voz. En su cabeza se repetía una y otra vez.
Miró por la ventana, el Sol se halla casi justo sobre la casa, lo que quería decir que se acercaba la hora de comer, se había saltado el desayuno.

Kian se levantó de la cama con cuidado, pero echó cuentas de que nada le dolía hoy. Aún así prefirió no quitarse los vendajes. Salió del cuarto y bajó las escaleras siguiendo el delicioso olor que seguramente procedía de la cocina. La estampa que encontró allí le dejó algo receloso.

Shena se encontraba cocinado, mientras Lyan le hablaba alegremente y ella tarareaba una canción alegre, diferente a la de la noche anterior. Sin que ella lo notase, Lyan la observaba, cada movimiento no le pasaba desapercibido. Kian observó a Lyan un rato más, pero Shena se dio cuenta de que estaba allí.
-¡Kian! Buenos días, por lo que veo te has levantado, ¿te encuentras mejor?-le preguntó.

 -Sí, creo que todas las heridas se han curado ya.-afirmó sonriendo.

-Ya era hora de levantarse, bello durmiente.- comentó Lyan por hacer la gracia, pero ni Kian ni Shena rieron.

-Voy a tratar de hablar con Natalia, a ver si se encuentra por aquí.-dijo mientras dirigía una mirada a Lyan y posó sus ojos en los de Shena levemente.

***
Shena siguió a lo suyo. Lo que estaban preparando no era muy complicado, un par de muslos de conejo a la plancha para cada uno que ella misma había cazado esa mañana con su arco.

Había mejorado mucho con el arco.

El cantarle ayer esa canción a Kian le trajo todos los recuerdos de su infancia, sobre todo del último año que pasó con su madre, cuando tenía doce años. De eso hacía más de cincuenta años. Las hadas viven mucho y no envejecen. Para las sociedades de las Hadas, ella sería aún una niña, pero una niña que había tenido que sobrevivir por su cuenta empezando de cero y con miedo al mundo.

Terminó lo que estaba haciendo y salió fuera a avisar a Kian. Lo encontró sentado en el tronco de un viejo árbol caído, con una sonrisa tonta en la cara y mirando a la nada. Ella sabía que estaría hablando con Natalia.
***
“-De acuerdo, nos vemos entonces a la tarde. Hasta luego Kian”

Kian se quedó pensando en lo que Natalia le había comentado. El Linch no había atacado el pueblo, se conformó con atacarlos, más bien con atacarla a ella. Shena.

Notó cuando ella salió de la casa, seguramente para avisarlo de que la comida ya estaba preparada. Asintió hacia ella mientras se levantaba y caminaba hacia la casa. Pero se puso alerta cuando advirtió que Shena se había quedado paralizada. Su mirada estaba dirigida al bosque. Kian giró lentamente sobre sí mismo, dispuesto a interponerse entre el peligro y ella, pero no halló nada.
-¿Shena? –exclamó girándose de nuevo a mirarla. Pero ella le dio la espalda rápidamente y entró en la casa, dejándolo fuera y desconcertado. ¿Qué había visto?

La siguió dentro, pero cuando subió las escaleras y le cerró la puerta en la cara, logró vislumbrar que sus ojos se habían oscurecido, había perdido la concentración en el simple conjuro de ilusión, algo la había descolocado por completo. Pero sabía que ella odiaría que la vieran así, débil. Si deseaba comunicarle qué le pasaba, ya se lo contaría después.

Bajó a la cocina, donde no vio por ninguna parte a Lyan. Pero el olor de la comida le llamaba. Se sirvió un gran plato de carne. Nada más por el olor podía adivinar que sabría genial y no se equivocaba. Mientras comía le dio vueltas a todo. Natalia se había estado hospedando en una de las posadas de Phyro, mientras había estado tratando de encontrarlo, a la vez que tomó nota de que el torneo empezaría en apenas quedaban seis días para el torneo. Por eso ella contestó efusivamente en cuanto se puso en contacto con ella. Le reclamó detalles del porqué de su desaparición, pero lo relató levemente, sin muchos detalles. Conocía a Lia desde hacía más de diez años, pero no le revelaría el secreto de Shena, si ella lo decide, lo contará.
Terminó de comer y dejó el plato en el fregadero, Lyan lo lavaría después junto con lo suyo.

Ni Shena ni Lyan aparecieron a comer, así que exasperado salió al jardín de la casa, donde se sentó en el suelo, mirando al cielo, aceptando el calor que el Sol le transmitía, su elemento, el fuego.

***
Kian no podía verla. Se había mimetizado con las sombras del bosque. Era invisible a él y  a todo lo que le rodeara, pero no se sentía segura.

Todavía seguía dándole vueltas a lo que vio en el bosque. Creyó ver por un momento el rostro del Linch…pero, ¿serían imaginaciones suyas? ¿Estaba actuando como una loca?
 
A demás, se descontroló completamente. Su cuarto en esos momentos era un desorden completo. Cuando se encerró en él, el viento a su alrededor había creado un pequeño remolino…y sentía que ahora mismo volvía a pasar, no, tenía que controlarlo. Se sentó en el suelo y descansó la espalda apoyada en el árbol, mientras invisible, observaba a Kian.

***
Kian mientras tanto se sentía incómodo, necesitaba hablar con Shena, saber qué le ocurrió. Deseando ponerse a hacer algo y dejar un poco de pensar en ella, prendió fuego en su mano. A él no le quemaba la piel, solo tenía una ligera sensación de calor, algo muy reconfortante. Empezó a crear pequeñas formas, a manipular la llama.

Lanzó una pequeña bola de fuego a un árbol cercano, su tronco se ennegreció levemente. Lo repitió otra vez, pero esta vez, el fuego se apagó y dispersó antes de llegar siquiera a tocar al árbol. Se levantó, curioso y sorprendido por lo ocurrido, hasta que vio unos dorados ojos en la oscuridad. Shena estaba canalizando magia. Había leído que las hadas de la noche tenían tal cualidad, pero hasta ahora no lo había notado.

-No hieras sin razón a un ser vivo, Kian.-lo reprendió saliendo de entre las sombras, dejando que poco a poco el sol desechara su mimetización en la oscuridad.

-Perdón.-exclamó aún sorprendido.

Shena se acercó al árbol y posó su mano sobre esa zona, al apartarla la quemadura ya no estaba ahí. Kian se preguntó cómo lo había hecho, él no se lo había enseñado.
-Mientras tú te encontrabas indispuesto, he estado practicando…los árboles me ayudaban. Los más antiguos habían logrado vislumbrar diferentes luchas, me comunicaban los conjuros.-esta vez lo dijo sonriendo un poco.

-Pero lo has hecho sin pronunciar palabra.-exclamó Kian.

-No, lo susurré imperceptiblemente. Todavía me falta mucha práctica para lograr conjurar sin pronunciar.-Aseguró ella, mientras paseaba un poco.

-Me alegro que hayas aprendido más, sobre todo después de que no haya podido estar contigo.-dijo mientras caminó más cerca de ella, a su vez, Shena paró también de andar y lo miró.

-Tengo que hacerlo…no siempre estarás a mi lado Kian.-murmuró, girando la conversación hacia un lado inesperado. ¿Se estaba refiriendo que alguna vez se enfrentarían? Todavía estaba con la intriga de para qué quería ella juntar el tesoro. ¿Qué pediría la única Hada que queda de su especie? Casi seguro sería eso.

Una repentina tensión creció en el ambiente.

-¡Kian!-exclamó una conocida voz cercana a ellos. Los ojos de Shena se opacaron, volviéndose del azul azabache a su color ilusionado, el gris azulado. No se había dado cuenta de que ella echó abajo su conjuro. Quizás ni ella se dio cuenta hasta ahora. Estaba tensa.

-¡Aquí detrás Natalia!-gritó para que ella lo escuchara. A los pocos segundos una sonriente Natalia apareció, pero perdió algo de su sonrisa al fijarse en Shena. Corrió y abrazó a Kian.

-Maldito seas, no vuelvas a darme esos sustos.-masculló juguetonamente. El sonrió.

-Natalia esta es Shena, participará con nosotros en el torneo.-las presentó Kian. Natalia dirigió su mirada a regañadientes a Shena y se observaron unos segundos.

-Encantada de conocerte Natalia.-dijo Shena, con una extraña voz.

-Sí, igual.-masculló Natalia desechándola con la mirada y volviendo a dirigir su mirada a Kian.

Kian siseó por lo bajini, Natalia debería comportarse mejor con Shena…si supiera con quién hablaba en realidad. Eso le sacó una sonrisa.

-Vayamos dentro, está empezando a anochecer.-comentó Shena, adelantándose a ellos y entrando en la casa.-estaré arriba en mi cuarto, tengo cosas que hacer.

-De acuerdo.-comentó Kian, de todas formas tenía que ponerse al día con Natalia. Le dirigió un último vistazo mientras la observó subir por la escaleras.

18 nov. 2011

Cazadora Capítulo 8


Hola:) ¡Aquí les traigo el capítulo 8 completo! Decirles que este capítulo lo he escrito mientras escuchaba una canción, que os dejaré en una parte del capítulo, puesto que es un pequeño dato que añadí a la historia. Se llama Fairytale - Enya. y si véis que no podéis ponerlo o algo, tan solo seguid, no es muy importante pero le da un toque al capítulo de hoy. Quizás este sea de poca acción, lo admito, pero tenía que meteros cómo se están sucediendo las cosas. 
Besos y espero con ganas vuestros comentarios:)
*******

Al verlo despierto, Shena se apresuró y se acercó junto a él.
-¿Cómo estás?-le preguntó ella con la voz ligeramente ronca.

-Mejor de lo esperado, podría hasta levantarme, pero el gruñón de Lyan no me dejará.-aseguró para quitarle a ella algo de preocupación.

-Shena, termina tú de untarle los ungüentos, mientras yo voy a preparar la comida.-le pidió Lyan mientras salía por la puerta y cerraba detrás suya.

Con una notoria recientemente adquirida experiencia, Shena recoge los ungüentos de la mesa en la que Lyan los había dejado anteriormente y se sienta en el suelo con un fluido movimiento. Le sonríe con calidez.
-Te va a escocer un poco.-le advirtió ella antes de nada.

-Podré soportarlo.-aseguró él.

Kian está deseando preguntarle todo a Shena, qué ocurrió aquél día y cómo logró salvarse.
-Shena…-comienzó, pero se vio interrumpido de golpe por ella.

-Tus heridas están sanado realmente rápido, Lyan está haciendo un gran trabajo.-comentó al quitarle con cuidado los vendajes que cubrían sus heridas, lo que a Kian le recordó otra cosa.

-Es gracias a ti.-afirmó él, lo que conllevó una extraña mirada de ella.- Lyan me contó que te quedabas aquí conmigo, creo que el poder que extraías de la Luna me lo has estado dando sin darte cuenta. Y ahora, antes de que me vuelvas a interrumpir,-le avisó- necesito saber qué ocurrió de verdad, cómo evitaste al Linch.

Ella se quedó en silencio. Sus ojos se volvieron opacos, no mostraron ninguna emoción, todo estaba contenido. Comenzó a untar el ungüento que Kian denominó como “ese maldito mejunje” que le escocía como mil demonios. Cuando pensó que Shena tan solo terminaría de  curarle y saldría de allí sin decirle nada, se soltó a hablar.

-Estaba realmente asustada. Pensé que él te mataría. Salí corriendo de allí, con el Linch a mi espalda, alejándolo de ti. El bosque me animaba a seguir corriendo, me proporcionaba cuanta energía podía, pero luego no fue suficiente, sabía que me alcanzaría. Así que aceleré tanto como pude, me escondí y preparé un conjuro contra él. Pero llegó demasiado rápido, luché, hice cuanto pude…pero me venció como si de un simple pajarillo fuese. Cuando iba a ensartarme con su espada, un oscuro felino se lanzó contra él, creo que fue una pantera.-hizo una breve pausa, lo que permitió a Kian asimilar todo lo que había dicho hasta ahora- logré escapar de allí, mientras la pantera luchaba contra él. Juró que nos volveríamos a ver. Volví a dónde estabas, temí encontrarte muerto, pero al verme te desmayaste. Pude traerte aquí, ni siquiera sé cómo, pero gracias a eso estás vivo.

-¿Una pantera? No es común de esta zona.-comentó pensativo Kian.

-No, no creo que fuese una pantera común...-empezó a decir Shena, pero calló al no saber cómo continuar la frase.

-¿Qué quieres decir Shena?-preguntó Kian, mientras miraba a Shena, que estaba realmente incómoda, no le gustó eso. Le volvió a aplicar otra capa del ungüento que pilló desprevenido a Kian, quien no pudo evitar hacer una mueca.

-Perdón.-murmuró Shena, alejando las manos del pecho de Kian.

-Shena, no sé qué sería aquél animal, pero gracias a él ambos estamos vivos, por lo menos algún tiempo más.-ella asintió, pero estaba triste.

-¿Qué…?-logró empezar a preguntar, pero Shena rodeó su cuello con sus brazos mientras sollozaba débilmente, casi imperceptiblemente. Aquello le llegó profundo.-Shena, estoy bien. No te preocupes más. Suficiente has hecho ya.

Sus sollozos remitieron, pero no se separó de él.

-¿Nos apuntaste al torneo?-preguntó él mientras acariciaba los cabellos de Shena.

-Sí, pero todavía no llegó aquella mujer que dijiste, quizás vino pero no pudo contactar contigo o algo.-le dijo ella mientras se levantaba de allí y lo miraba con unos brillantes ojos.

-En cuanto Lyan me deje levantarme de aquí trataré de ponerme en contacto con ella, seguramente se haya perdido por el mercado de Phiro.-bromeó consiguiendo llevar una sonrisa al rostro de Shena.
Shena comenzó entonces a vendarlo, con sumo cuidado, apenas le hizo daño. Cuando terminó caminó hacia la puerta.

-Cuando acabemos la comida te la traeré. Descansa mientras.- y salió por la puerta, dejándolo solo con sus pensamientos.
***
<<No debería haber perdido los papeles de esa forma>> Se repetía Shena una y otra vez mientras caminaba de camino a la cocina. Pero el recordar todo le abrió los ojos a otra cosa: se habría culpado toda su vida si Kian hubiese muerto aquél día. Ese descubrimiento le sacó las lágrimas. Apenas se conocían. Un par de semanas. Ni siquiera sabe para qué querrá juntar las partes del tesoro.

No dejaba de darle vueltas, pero trató de esconderlo en cuanto entró a la cocina, que olía deliciosamente. Lo ayudó a limpiar lo que él había ensuciado mientras preparaba todo, porque ya había terminado. Después sirvió un cuenco del elaborado guiso y se encaminó hacia la habitación en la que se encontraba Kian.

Cuando entró, lo encontró durmiendo, como cada vez que había estado entrando esa semana. Había echado de menos su humor, su sonrisa, el cómo le trataba. Lyan se había comportado genial con ella, pero cada día deseaba que al despertarse, se encontrara a Kian mirándola.

Parpadeó y se encontró con la mirada de Kian, se sobresaltó. Se sentía como si él hubiese leído sus pensamientos, pero eso no podía ser. Eso se lo repitió mentalmente un par de veces conforme se acercaba con su comida a él. Se arrodilló junto a él y dejó sobre la mesita de noche la bandeja con la comida.
-¿Necesitarás ayuda?-se ofreció al verlo titubear.  Cuando agarró con éxito uno de los platos supo que iba a negar esa ayuda.

-No hace falta.-le respondió, llevándose casi con ansia la primera cucharada a la boca, aquello divirtió a Shena.

-De acuerdo, si necesitas algo, tan solo llámanos a alguno de los dos.-comentó levantándose y dándole la espalda a él.

No respondió, pero ella sabía que era porque no quería parar de comer. Salió del cuarto con una sonrisa en la cara.

Bajó las pequeñas escaleras en dirección a la planta baja de la casa. Cogió su arco y salió de la casa como había estado haciendo toda esa semana.
Ella sabía que no podría dominar la magia para el torneo, pero ahora simplemente no le importaba. De vez en cuando los elementos le hacían caso. Otras, simplemente parecía como si ella no existiera.


Tensó el arco y disparó al cojín que había estado usando a modo de diana, puesto que desde que descubrió la vida de los árboles, detestaba dañarlos; la flecha se clavó firmemente en el centro. Tensó y volvió a disparar. Así hasta que su brazo comenzaba a protestar. Tras eso, volvió dentro y salió de nuevo, esta vez con su espada.

Practicó con ella, luchó contra enemigos que el aire voluntariamente, le ofrecía. Una vez incluso la golpeó como si de un puño se tratase. Se quedó de piedra tras eso, pero se recuperó de la impresión y trabajó aún más duro.

Al anochecer volvió a la casa y preparó la cena, puesto que Lyan había tenido que salir a comprar unas cosas, pero volvió a cenar. Le llevó su comida a Kian y poco después fue a su supuesta habitación, en la que no había dormido ni un solo día, puesto que se quedaba todas las noches con Kian, pero supo que esta noche no sería igual, por eso fue a su propia cama. Se sentía extraña, incómoda. Por lo que decidió al final salir y entrenar un poco más, con la esperanza de que al cansarse algo más, lograría después dormir.

La luna brillaba sobre su cabeza, el oscuro bosque se extendía a su alrededor, pero no sentía peligro alguno. Agudizó su vista nocturna, puesto que con ésta también debía practicar. Algunas veces parecía que bailaba y otras que luchaba contra los fantasmas de su pasado. Finalmente, decidió dejarlo.

VÍDEO QUE COMENTÉ AL PRINCIPIO :D

Terminó de nuevo en su cuarto, sin saber qué hacer. Se quedó quieta un minuto. La casa se encontraba en un profundo silencio. Salió de su cuarto de nuevo, pero esta vez caminó hacia el cuarto de Kian; subió las escaleras en silencio, utilizando sus alas, evitando el crujir de la madera de las escaleras si lo hubiera hecho andando. Una vez en lo alto, caminó. Se asomó a la puerta lentamente y encontró que Kian también andaba despierto.

Entró con cuidado, dándose a ver para no asustarlo y ponerlo en guardia.
-¿Tú tampoco puedes dormir?-le preguntó acercándose a su cama.

Negó con la cabeza- Estoy desvelado.

Se sentó en el suelo, a su lado. Como cada noche anterior había hecho. Él cerró sus ojos. Shena tarareó para él una vieja y dulce melodía que hacía mucho tiempo no entonaba. Su madre se la cantaba para dormir.
Conforme avanzaba la melodía, Kian respiraba más imperceptiblemente, se relajaba más y más. Al final de la canción, Shena se durmió también. Volviendo a escuchar la canción, cantada por su madre.

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PREMIO:D
Las reglas son dos:

1. Agradecer a quien te lo entregó y poner su enlace: 
Me lo han dado dos personitas geniales: Destiny Administration y Aura :) MUCHAS GRACIAS CHICAS!

2. Otorgar el premio a otros seis blogs: (No pondré links sorry)
-Lighling.
-Marta.
-Athenea.
-Nadia.
-$$Any$$
-May

Me gustaría dároslo a muchos/as más pero no se puede :( aún así daros por aludidos/as jaja :)

12 nov. 2011

Cazadora Capítulo 7


Hola:) aquí os traigo este capítulo, debo decir que es algo más largo porque quería dejaros todo esto del tirón y no cortároslo. Espero que os guste y deseo ya leer vuestros comentarios que tanto me animan a seguir escribiendo. 
Besos <3
***** 

La lucha tras de ella paró de repente. Un sudor frío bajó por su espalda mientras corría cuanto podía para llegar a esa pequeña casa en la que esperaba poder salvarlo.

Parecía que cuanto más corría, más lejos estaba, pero cuando por fin llegó a estar a unos diez metros de la casa, de dio de narices contra una barrera protectora. Maldijo en unos cuantos idiomas algunos sin ni siquiera conocerlos, y se preparó para echarla abajo, puesto que no había tiempo que perder.
Llamó al aire. Sintió como la daga que estaba en su cintura se calentó levemente.

El aire, tras robarle a ella una buena porción de fuerza, derribó levemente la barrera, exhausta, dio un paso dentro de aquél recinto, sintiendo como la barrera se alzaba de nuevo detrás suya.

Dio otro paso, pero sus piernas fallaron. Todo se volvía oscuro en cuestión de milésimas de segundo, luchó. Necesitaba llevarlo y que viviera, pero en cuanto vislumbró a una persona saliendo por la puerta de entrada de la casa, todo desapareció a su alrededor.

***
Un ruido de metal contra metal la despertó de repente. Se levantó sobresaltada. No sabía dónde se encontraba. Cuando logró enfocar la vista, tras el mareo de haberse levantado tan deprisa, se encontró cara a cara con un Duende. La habitación en la que se encontraba estaba prácticamente hecha de madera, pero era realmente acogedora. Sorprendida y algo temerosa, lo único que pudo convocar fue una leve brisilla que hizo que el duende se estremeciera y mirándola, sonrió.

-Tranquila, no debes hacer esfuerzos, ni si quiera sé cómo lograste derribar mi barrera. No soy el enemigo. Me llamo Lyan.-dijo tras lo cual hizo una pequeña reverencia, que desconcertó algo a Shena.

-Shena.-logró articular, y luego recordó- ¿Cómo está Kian?

-Está estable, tenía algunas heridas grabes, pero lo trajiste a tiempo.

Después de esas palabras Shena notó que podía respirar sin tanta presión.

-De acuerdo… ¿necesitas que te ayude a algo?- se ofreció.

-¿Sabes algo sobre hiervas medicinales? –preguntó Lyan.

-Un poco.-admitió ella. De pequeña siempre le gustó curar y ayudar a los demás.

Él formó una amplia sonrisa hacia ella y como pudo ella le devolvió el gesto.
Lyan era un Duende bastante peculiar, incluso hermoso. Sus oscuros ojos eran verdes y rodeados de un negro carbón, en una de sus mejillas, un entrecruzado tatuaje azul. Su largo pelo ondulado de un color azul oscuro, no tanto como el de ella verdadero, pero es anormal para ser un Duende.
Él notó su escrutinio para la vergüenza de la Hada.

-Desciendo de una mezcla de varias especies de Duende.-aclara.

Shena asintió y lo siguió hacia la cocina, que ahora estaba manga por hombro. Distintas hierbas y pociones en distintos estados estaban colocadas sin orden. Shena se estresó y todavía no habían empezado.

-Perdona el desorden, Kian necesitaba urgentemente distintas medicinas y ungüentos.

 Ni contestó. Se acercó y empezó a intentar ordenar aquél caos. A su lado, Lyan comenzó a preparar los ingredientes para la siguiente poción. Conforme iban completando las tareas, la tensión reinante del principio se iba desvaneciendo, dejando un habiente cálido y reconfortante.

La energía con la que Shena se había despertado poco a poco fue disminuyendo.

-Descansa un poco Shena, debes estar cansada, puesto que gastaste demasiada magia al abrir mi barrera. Ya acabo yo de ordenar todo esto.

Tras una ligera duda, terminó aceptando que era lo mejor. Se disculpó y preguntó antes de irse en dónde se encontraba Kian.

Caminó silenciosa hasta la habitación y algo nerviosa abrió. Kian descansaba sobre una pequeña cama, casi completamente cubierto de vendas. Casi sollozó ante eso.
Fue por su culpa. Ese momento se había repetido durante las anteriores horas en su cabeza.

Se acercó con cuidado hasta él, evitando el lo posible hacer ruido y despertarlo.
Se sentó en el suelo a su lado, observándolo.
-Kian.-susurró, mientras rozaba con el dorso de su mano su mejilla.

Sorprendiéndola, la mano de Kian atrapó la suya, envolviéndola y manteniéndola en su mejilla. Pero él aún estaba dormido.
Ella sonrió y apoyó su cabeza en el colchón, era de noche y la noche la tranquilizaba, era posible que durmiera hasta el amanecer. Suspiró deseándolo.
***
Se despertó adolorido, pero vivo. Recuerda que lo último que vio antes de desmayarse fue el angustiado rostro de Shena, aliviado de que estuviera ella viva, de dejó ir.
Abrió los ojos, temiendo que tan solo eso le causara dolor, pero no ocurrió. Observó todo lo que podía mirar sin mover la cabeza, pero finalmente se rindió.

Notó que estaba en una de las habitaciones de Lyan, lo que adivinó significaba que Shena logró traerle aquí.

Notó como una ausencia a su alrededor, aunque le restó importancia. Trató de levantarse, se encontraba realmente pasable. No tan mal como debería haber estado. Lyan había hecho un gran trabajo con él. Prometió agradecérselo en cuanto le fuera posible.

Cuando estaba a punto de ponerse en pie, se abrió la puerta de la habitación y entró un ocupado Lyan, que se quedó petrificado al verlo levantarse.
Soltó todo lo que  traía en brazos, que a juzgar parecían ungüentos, y se acercó corriendo hacia él, obligándolo a tumbarse de nuevo. Jadeó ante el esfuerzo de evitarlo, pero se rindió fácilmente.
-Quieto ahí, no te levantes. Llevas durmiendo casi una semana.-le informó.

Kian echó cuentas. El Torneo comenzaría en una escasa semana, y eso si Shena se había encargado de inscribirlos. Gruñó.

-Tranquilo, Shena se encargó de todo. Ha estado muy preocupada por ti, aunque trataba de disimularlo.
No contestó, sabía que si el Hada se encontraba en la casa, estaba escuchando esta conversación.

-No está, ha ido a buscar algunas hierbas para las pociones. Es muy hábil con esto, en cuanto le enseñé a hacer pociones, aprendió a hacerlo casi mejor que yo.

Sí, exactamente igual que cuando empezó a enseñarle los principales conceptos de la magia. La Magia. Dios, si aún no está recuperado, no podrá ayudarle con su aprendizaje. Maldita sea.

-¿Cómo consiguió traerme? ¿Nos encontraste en el bosque?-preguntó Kian.

-No, lo cierto es que ni si quiera me había dado cuenta que hubo una lucha de tal magnitud a una centena de metros de mi casa. Según ella, te trajo como pudo, se dio de lleno contra la barrera que hay alrededor y sin que siquiera sabía lo que hacía, logró derribar mi barrera, así como te lo cuento, tras esto, os coló a ambos dentro de la barrera, alejándolos del peligro y cuando salí a ver qué había ocasionado el fallo de mi barrera, ella me vio y cayó exhausta al suelo.

Esto le sorprendió mucho. ¿Cómo había logrado derribar esa poderosa barrera? Lyan estaba especializado en la Magia de defensa. Eso debió desgastarla del todo, lo que ocasionó su desmayo.

-Ha estado aquí a tu lado todas las noches, queriendo estar a tu lado cuando despertaras.

Comprendió toda la tranquilidad reinante que había sentido todo el rato. Y comprendió por qué se había curado tan rápido. Las Hadas de la Noche obtienen poder de la Luna, y ella puede que sin quererlo, le hubiese dado ese poder al desear que se recuperara, pero eso no se lo podía contar a Lyan.

-¿Te contó cómo logró escapar del Linch?-le preguntó.

-No, no quiso contármelo. Eso deberás preguntárselo tú.

-¿Y cuándo volverá?-quiso saber.
Lyan no le contestó, pero poco después se oyó como se cerraba la puerta.

-¿Hola? Ya he vuelto.-su voz resonó clara por toda la casa.

-Justo a tiempo Shena, Kian despertó.-Le llamó Lyan en voz alta.

Unos apresurados pasos se acercaron a la puerta y su angelical rostro apareció preocupado.

-¿Kian?
 

5 nov. 2011

Cazadora Capítulo 6 (segunda parte)

Kian comenzó a andar por delante de ella, interponiéndose entre el posible peligro y ella misma. No permitió que se alejara demasiado, se quedó a una distancia prudente, con la que ambos podrían combatir sin herir al otro en el proceso.
Avanzaron lentamente, observando y atentos a todo su alrededor. La tensión era palpable en el ambiente.

Cuando se adentraron en aquella antinatural zona oscura parecía casi como si hubiera oscurecido de repente. Dejándolos sin poder saber lo que les venía encima.

La adrenalina corría veloz en Shena, sus pupilas se dilataron de un método propio de su raza, haciendo que su visión nocturna se acentuara. Llega a poder distinguir algunas formas y una muy voluminosa se acercaba.

-¡Kian a tu derecha a unos cuatro metros!-lo alertó casi gritándole.

Él se fió de ella y lanzó una gran bola de fuego hacia lo que sea que se les acercaba, fallando, al poder ver al objetivo levemente, apuntó mejor y le dió de lleno.
Pero Kian no pensó que eso dañaría a Shena, aun así la rápida aparición de luz la pilló de improvisto y quedó cegada, al estar en modo nocturno.

-Idiota, ahora sí que no veo nada.-lo reprendió rudamente.

Ni se molestó en contestar porque sabía que tras unos pocos parpadeos se le pasaría. Ella refunfuñó algo más, pero intentó concentrarse de nuevo, sin resultado.
Con esto, se estresó. Fiándose de sus otros sentidos, cerró los ojos.

Suaves ruidos se acercaban a ellos, desde su derecha. Casi instantáneamente los reconoció como pasos.
Alguien se acercaba.

***
Alguien se acercaba, él también podía sentirlo. Aunque le incomodó dejar indefensa a Shena al privarla de su visión nocturna, sabía que ella pelearía aún sin ver.

Alargó su mano hasta la de ella.
-Shena, fúndete con las sombras.-le pidió, casi pudo captar la sorpresa de ella y la indecisión.

Ella no contestó, puesto que el enemigo estaba muy cerca, pero soltó su mano y su presencia se evaporó. Suspiró algo aliviado.
Y se preparó para el ataque. Encendió una muy pequeña esfera de fuego, no queriendo dejar a Shena sin sus sombras ni camuflaje y observó lo que se le echaba encima.

Un Linch.
Un Linch es un muerto viviente cuyo cuerpo y alma han sido separados mediante un ritual de nigromancia o magia negra.
Esto lo hacen porque, ni siquiera un elfo u otro ser se libra del paso del tiempo y de sus necesidades vitales, lo que no les permite usar todo su poder. Algunos de los más oscuros han solucionado este problema auto-convirtiéndose en muerto viviente, o Linch. De modo que ni el sueño, ni el hambre, ni la enfermedad lo distrae. Su poder es inmenso.

Los Linchs son buscados y matados por los Elfos Reales de cada reino, puesto que son un peligro para todos. Pero este se les ha escapado. Esto no será fácil.

Es un cadáver escuálido, huesudo y con las cuencas de los ojos vacías que suelen iluminarse con llamas de distinto color según la magia usada en el ritual de conversión que tuvieron.

Un ligero estremecimiento lo sacude.

***
Linch.
Su mente le gritaba que huyera, pero no pensaba dejar a Kian solo.
Desde la zona oscura a una docena de metros de Kian, temía lo que el Liche pudiera hacerle y estaba preparada para ella misma atacar.
Incluso los árboles a su alrededor estaban algo asustados, también le pedían que huyera.
Pero ella es muy testaruda.

Observaba ansiosa como el Linch se va acercando a Kian. Para a unos cinco metros, suficiente como para que él no llegara con su espada. Pero Shena si le daría con sus flechas desde aquí.

En silencio, sin una pizca de ruido, algo propio de su raza y que ella desconocía, sacó una flecha, la puso sobre su arco y tensó, preparada para disparar.

-¿Dónde está la Hija de la Noche?-demandó el Linch con una voz cavernosa surgida de los infiernos.

¿Se refería a ella? Shena se tensó. ¿De qué la conoce  y cómo lo averiguó? Hija de la Noche… recordó que así es como los llamaban antes a las Hadas de la Noche.

-¿Qué Hija de la Noche, Linch? Esa raza desapareció hace mucho tiempo.-replicó Kian sin una pizca de miedo.

-Oh no, aún queda una. Todo el mundo lo sabe, aunque no quieran dar cuenta de ello. Y yo seré quien la mate.-afirmó, causándole un escalofrío a Shena ante su seguridad.

Kian se lanzó al ataque, pero el Linch ya se lo esperaba. Él hizo retroceder a Kian a base de conjuros, que él esquivaba, y con su propia espada.

Cuando vio que Kian recibió una estocada en su costado y un doble conjuro seguido, no aguantó más. Disculpándose mentalmente con Kian por dejar de esconderse, apuntó al Linch. Pidió ayuda al árbol a su espalda, quien le respondió que todos le ayudarían contra este oponente, los estuviera tocando o no. Eso le quitó un ligero peso de encima a Shena.
Le dio poder a la flecha que estaba por disparar, y disparó. Ni siquiera ella supo cómo había tenido tanta puntería. La flecha se clavó en el ojo derecho de Linch, quien sin dejar de estar atento a Kian, observó a su alrededor, justo donde había estado Shena.

Oyó a Kian maldecir, pero eso Shena ya lo había previsto y voló hacia otro árbol muy lejano del que estaba, silenciosamente. El Linch no pudo encontrarla.
Repitió la misma táctica varias veces, hasta que la cabeza del Linch no podía acaparar más flechas, pero no caía sin vida al suelo.

<<Él ya está muerto. >> Le recordaron sus árboles y se preguntó cómo lo matarían.

Linch, perforados de flechas, se clavaron en ella, dejándola paralizada.

-Ah gatita, te encontré.-susurró perversamente el monstruo que tenía en frente. Y dejó de atacar a Kian, a quien asestó una última estocada en una de sus piernas y avanzó hacia Shena, a una velocidad increíble. Y ella…salió corriendo.

Los árboles a su alrededor le proporcionaban algo de magia cada vez que pasaba cerca de uno, lo que le permitió seguir corriendo a pesar del miedo. La muerte la había mirado directamente a la cara.

Pero el Linch no paró, cada vez lo sentía más cerca. Tenía la sensación de que en nada, le agarraría de un brazo o incluso del pelo y todo habría acabado.
Cada paso que daba era un poco más lento cada vez y sabía que no podría aguantar mucho más, así que pensó rápido.

Aceleró lo más que pudo de golpe, giró en un árbol, se camufló, se separó del árbol y ocultó en otras sombras. Mientas el Linch desperdiciaba unos preciosos segundos en localizarla, Shena preparó su conjuro.

Pero no tuvo suficiente tiempo. No logró juntar ambos elementos. Así que recurrió al que creía que afectaría más al Linch. Aire.

Sin saber siquiera qué convocó, un remolino rodeó al Linch, quien se regocijó ante el intento de Shena por defenderse y en nada lo disipó.
Caminó hacia ella y se paró a un par de pasos. El hedor a muerte que desprendía era insoportable.

Pero Shena no mantuvo la cabeza baja a la espera de la muerte. Clavó la mirada en esos malditos ojos, de los cuales había extraído las flechas. La miró fijamente con una asquerosa sonrisa de satisfacción en la cara y levantó su propia espada. Shena se fió que la empuñadura de la espada tenía un inmenso rubí incrustado.

Un rugido los pilló a ambos desprevenidos.
Shena pensó irónicamente que su muerte la ejecutarían dos monstruos. Todos contra ella.

Suspiró, se puso de pié y al segundo en que levantó la espada para matarla, un oscuro animal se abalanzó sobre ellos. Sobre el Linch.
Una pantera negra. Ambos comenzaron a luchar y Shena escapó.

-Nos volveremos a ver pequeña.-oyó decir al Linch mientras corría de vuelta al lugar del inicio de la lucha.

Kian estaba en el suelo. Sus heridas sangraban en abundancia y Shena supo que era todo por su culpa.  Cuando se acercó a recogerlo, él la miró fijamente.

-Shena.-logró susurrar y cayó inconsciente.

No no no, gritaba su mente mientras decidió correr hacia la casa del amigo de Kian. Muy a lo lejos seguía oyendo la lucha. "Kian no puedes morir."

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Hola:) Esta parte del capítulo ha sido más larga que la anterior. Podría decirse que tuve más inspiración y quería recompensaros que la anterior fue algo más corta ;D
Tengo varios premios que colocar que me han entregado, pero ahora mismo no dispongo del tiempo suficiente para colocarlos. 
Esperaré vuestros comentarios con muchas ganas:) 
Besos!

PD: Deciros que podéis seguirme desde tuenti: Patricia Historias
Y desde twitter: https://twitter.com/#!/PatriciaBlog_


PREMIOS:
Este premio me lo han dado: Mely, Aura y Nadia:)
El premio viene con sus reglas:
- Las reglas son fijas.
- Todas las personas deben poner 10 u 11 cosas sobre ellas.
  1. Me gusta mucho jugar al tenis.
  2. Soy algo hiperactiva xD
  3. Odio la gente mentirosa y falsa.
  4. Amo leer un buen libro mientras estoy tumbada en la cama.
  5. Me encanta dibujar.
  6. Me encanta cuando me ducho, poner música y cantar.
  7. Amo mi gato >.< Es blanco entero y super suave.
  8. Soy la más peque en mi familia.
  9. Me gusta bastante cocinar.
  10. Amo poder tumbarme en mi cama y mirar el techo, mientras todo está en silencio.
- Tienes que dar 11 preguntas a las personas que elegiste para realizarlo.
1*¿Por qué decidiste empezar a leer mi/s blog/s?
2*¿Cómo crees que esta historia terminará?
3*¿Qué genero prefieres para leer?
4* ¿Qué prefieres la escritura en primera persona o en tercera?
5* ¿Crees que debería añadirle algo más a mis capítulos? (más fotos, algo más largos...etc)
6* ¿Qué libro es tu preferido y recomendarías a todo el mundo?
7* ¿Cuál es el libro que menos te gustó?
8* ¿Cuál es tu canción preferida?
9* ¿Qué edad tienes? (si ves adecuando no decirlo, simplemente descarta esta pregunta ;) )
10*¿Cómo te definirías a tí misma? (personalidad)
11* ¿Tienes alguna otra afición a parte de escribir? ¿Cuál? :D

- No es obligatorio responder a las preguntas de cadena, pero sí a las preguntas de la persona que te eligió.
 Como me han elegido tres personaas.. malas¬.¬ tendré que responder el triple de preguntas! jaja ahí vamos:

PREGUNTAS DE MELY:
*¿Tienes novio/a?
No.

*¿Qué sueles desayunar?
Un baso de leche, galletas y medio baso de zumo de naranja. (desayuno completito xD)

*¿Te gustan los e-readers?
¿Debo preocuparme porque no se lo que son? xD 

*¿Qué programa de tv sueles mirar a diario?
Los Simpsons. En la Neox xD 

*¿Estás muchas horas frente al ordenador?
Demasiadas jaja 

*¿Te gusta comer fruta?
No mucho:S aunque depende de la fruta. (amo las fresas, cerezas, frambuesas, manzanas, piña..etc y no suelen ser las que hay por mi casa -.-)

*¿Haces ejercicio?
Sí, soy una personita activa jaja

*¿Qué estación del año prefieres?
Verano :D 

*¿Café o té?
Té. Odio el café, incluso su olor >.<

*¿Estudias, trabajas o estás en el paro?
Estudio

*¿Luchas por lo que quieres?
Siempre.

PREGUNTAS DE AURA:
-¿Cómo conociste mi blog?
 La verdad no lo recuerdo del todo >.< :D

- ¿Qué opinas de mi blog?
 Me encanta. Así de simple xD

- ¿Qué género te gusta más para leer o escribir?
 Lo fantástico.

- ¿Cuántos libros crees que has leído en este año?
 Puf, más de 50 xD. No exagero, me los descargo gratis y así... es que no paro de leer jaja

- ¿Cuál es tu libro favorito?
 La Cazadora de Profesías - Carolina Lozano. (Lástima que no es muy conocido :S)

- ¿Y cuál es el libro que menos te ha gustado?
  Si os digo la verdad..un clásico. El Lazarillo de Tormes. Por dios, nunca me he aburrido tanto con un libro :$

- ¿Escribes de noche o de día?
 Ambas. Normalmente por la tarde xD

- ¿Desde cuándo escribes?
 Desde hace unos tres o cuatro años.

- ¿Escuchas música cuando lees o escribes? Si es así, ¿qué tipo de música escuchas?
 A veces. Escucho música como la que Aura tiene en uno de sus blogs, el cap de hoy lo hice con una de sus canciones de fondo así que dadle las gracias a ella jaja :D

- ¿Cuál es el lugar del mundo que no te puedes perder?
París *.*

- ¿Cuál es tu mayor sueño?
Que alguna vez, una de mis historias pueda ser publicada. Creo que me daría hasta un ataque al corazón jaja
PREGUNTAS DE NADIA: 
*¿Cuál de mis novelas es tu favorita?
Lazos de Loto. Aunque creo que ya lo sabes jaja siempre ando dándote la lata a ver cuando publicas xD
*¿Cuál es tu final perfecto en las novelas románticas? 
Dramático e inesperado.

*¿Cómo decides que "Eso" tienes que hacerlo una historia?
Como ya he comentado más de una vez... es una total paranoia que mi mente se inventa durante la noche. Entonces, yo lo veo como una película en mis sueños. Si me gusta y al despertarme me acuerdo, la empiezo a escribir ahí medio zombie recién despertada para no dormirme jaja
*¿Cuáles son tus diálogos favoritos de un libro?
Una buena pelea *.*

*¿Cómo te gusta la protagonista femenina?
Femenina e intrépida.

*¿Cómo dedices que leerás "Esa" novela?
Si la reseña me llama la atención, la leo. Si no, leo un poco del principio si si me gusta, lo leo xD

*¿Qué género de novelas es tu favorito?
Ya lo he dicho antes, la fantasía :D

*¿Cuántos libros lees apróx. en un mes?
Puf, me compraron por mi cumpleaños (por fin) un book, una Kindle. Puedo leer los libros que me descargo de internet, me encanta:D así que respondiendo a tu pregunta... de 5  a 10. Depende de lo que tenga que hacer a parte.

*¿Cuál es el siguiente libro que te leerás?
Taibhse de Carolina Lozano.
*¿Cuál es el siguiente libro que piensas conseguirte o comprar?
El Más Alto Humano de Carolina Lozano (sí, estoy enamorada de esta Autora española xD) Llevo persiguiendo este libro más de medio año. A ver si puedo conseguirlo yaa T^T


- Elegir 11 personas (victimas jaja) para que hagan lo mismo y vincular sus páginas.
1.Tania.
2.Gaby.
3.Marta.
4.Destiny.
5.Kashmir. 
6.Albaescritora.
7.Anita.
8.May.
9.Athenea.

Y ahora mismo a todas los que os de por hacerlo :D


Muchas gracias a Nadia y Aura por este premio xD. (Sí, me hizo gracia cuando ví que las ambas me lo habían dado jaja)  Pero Muchas gracias!:D
Y, como el anterior, tiene sus reglas:
- Entregar a seis blogs que te gusten.
Tania.

Mely.
Anita.
Athenea
Albaescritora
May
- Decir cuatro cosas que te gusten y cuatro que no.
ME GUSTA:
Leer, escribir, jugar al tenis y acariciar a mi gato xD
NO ME GUSTA:
La gente mentirosa, la gente que maltrata a los animales, la falsedad y los insectos agg xD