26 sept. 2011

Cazadora Capítulo 4 (primera parte)


Shena no sabía cómo reaccionar.
Ante ella tenía el cartel de ese extraño torneo, en el cual una parte del tesoro de Flynn está en la recompensa al ganador.
Sabe que no podrá robarla, puesto que al ser parte del premio, estará a muy buen recaudo.
Así que, sólo queda una única opción, participar y ganar.

Pero hay varios inconvenientes, y entre ellos, el más importante, ¿de dónde sacan ahora dos duendes que quieran participar?

***
Ver a Shena con el ceño fruncido casi le saca una carcajada, pero sabe a lo que está dándole vueltas, el requisito de los dos duendes y tampoco es un asunto de risa.

Quizás él deba decirle… no, no puede.
Se abofetea mentalmente ante semejante pensamiento.

-Shena, puedo intentar ponerme en contacto con un par de amigos míos. No te aseguro que vengan, pero adoran los retos. –dice él.

Ella lo observa con atención y luego refunfuña algo como: “no sé cómo me las apaño para conseguir cada vez más acompañantes, yo quería hacer esto sola y tranquila” y justo después le contesta:
-Está bien, ¿Cuándo crees que podrán venir o contestarte si participan?

-Seguro en el acto, me comunicaré con magia.-contestó él con orgullo, aunque la mira al ver que un fino rubor le cubre las mejillas y la fría mirada que le dirige poco después le descuadra completamente.

***
<<Magia, ¿cómo puedo ser tan idiota? Cómo si no, no puedo serlo… conozco tan poca de ésta. >>

Intenta acallar su monólogo interno y tranquilizarse, porque se ha dado cuenta de la incomodidad de él.
-Hazlo, te esperaré allí. –masculla señalando un pequeño callejón. Él asiente en respuesta sin dejar de mirarla a los ojos.

Aprieta con suavidad los talones y Faster comienza un ligero paso. Puede que incluso haya notado su estado de ánimo, eso le consuela levemente.

Cuando llegan al callejón desmonta y se queda inmóvil de pie en el suelo, mirando al vacío, en blanco.

Muy poco tiempo después oye el característico sonido de los cascos de Yitan a sus espaldas.
Aunque da un ligero brinco cuando unos cálidos brazos ya familiares la rodean, se queda inmóvil, sin girarse.

***
El encontrarla allí inmóvil, pensativa e incluso algo triste le hizo querer consolarla. Fue tal el impulso que no pudo evitar abrazarla, pero al sentirla tensa no supo qué más hacer, no parecía cómoda, aunque tampoco se apartaba de él.

-¿Qué te pasa Shena? –le susurra con suavidad, tratando de tranquilizarla con su voz.

-No quiero decírtelo –respondió ella mordazmente, algo que se oponía a la sensación de que ella se echaba contra él, tranquilizándose.

-Shena... sé que apenas nos conocemos, pero deseo que sepas que cualquier cosa que me cuentes no saldrá de mí, no lo diré a nadie más, confía en mí –casi le pidió, odiaba que ella no confiara en él como al principio, sabe que lo fastidió todo al “intentar defenderse” de un supuesto ataque por parte de ella, sin motivo alguno.

Ella no habló durante un rato, pero ninguno de los dos estaban incómodos abrazados.

-Yo…-comenzó ella, pero paró.

Esperó tranquilo a que ella decidiera volver a hablar.

-No sé hacer magia.-soltó de golpe, casi arrepintiéndose de las palabras en cuanto salieron de su boca.

Kian masticó esa frase que tanto decía por un rato, recordando cómo ella reaccionaba cuando habla de cualquier cosa relacionada con la magia y comprendió cómo se debía de sentir ella.

-Shena, -trató de darle la vuelta y enfrentarla cara a cara, pero ella no se dejó, dando a conocer la capacidad de resistencia que puede tener si lo desea –Shena mírame.

Se giró tal y como él se lo pidió, despacio y con los ojos cerrados y luego los abrió, un ligero brillo cristalino cubría esos preciosos ojos.

-Yo podría enseñarte –se ofreció aún sabiendo que quizás algún día podría arrepentirse de esa oferta.

-No, no podrías, ni siquiera conoces qué tipo de hada soy. –exclama ella, a pesar del ligero brillo de esperanza en sus ojos.

-Pues dímelo, quiero ayudarte.

-Yo… no puedo decírtelo.

No lo admitió y puede que nunca lo haga, pero no le gustó que no confiara en él después de todo lo que le había dicho. Así que aventuró sus pensamientos sobre ella.

-No eres un hada del agua, ni del fuego, tampoco del hielo o la luz, no de la naturaleza y tampoco de la oscuridad. Debes de ser una mestiza.

Ella soltó un bufido bastante poco femenino y lo miró.

-Shena, si me lo digeras, podría ayudarte, no lo contaría por ahí, creo que me conoces lo suficiente para saber eso, además así podrías usar algo de magia en el torneo.
Ella lo miró, se giró de nuevo y habló.
-Tú lo has querido. Tengo que decirte que lo único que aprendí en aquellos días fue esto. –replicó dejando salir un poco de magia que tenía acumulada, exponiéndose a él. Ese sencillo conjuro podía cambiar su aspecto exterior.
 
Su abundante melena castaña era ahora de un profundo color azul medianoche con reflejos plateados como la Luna, su piel se puso de un blanquecino casi fantasmal y sus antes amplios ojos entre azules y grises ahora eran de un azul azabache brillante.

Ante él tenía a un hada de la Noche. Hasta ahora extinguidas.

-Tú… no puede ser. Pero, si todos murieron.-soltó y se arrepintió de haberlo dicho al ver un profundo dolor en sus expresivos ojos y luego lo comprendió –tú eres la que desapareció, la Princesa…-se vio interrumpido por ella.

-No digas mi nombre-le corta ella de golpe- eso quedó en el pasado, soy Shena ahora y nunca volveré a ser aquella inocente y cobarde niña.

La observó minuciosamente, tomando nota de que algún día, cuando confiara más en él, le pediría que le contara toda la historia.

-Por eso no sabes hacer magia, no conoces los conjuros, eras demasiado pequeña.

-Sí, y ahora que sabes de mí, tienes que saber que no debes contárselo a nadie… o tendré que matarte.

Recordando algo de las hadas de la Noche, son muy vengativas y justicieras. No lo olvidará.
Ella se tensa de repente ante algo que no capta él y vuelve, con seria visible dificultad, a ponerse bajo el manto de la magia, volviendo a tener unos vulgares rasgos en comparación con lo que esconde bajo la magia. Poco después él capta el sonido de unos pasos.

-Vayámonos ya –susurra con prisa, montando en Faster de un ligero salto.

-Sí, será lo mejor –murmura él aún pensativo y monta en su unicornio, Yitan emprende un ligero paso –Shena, no contaré a nadie esto.-Termina diciendo, a sabiendas de que ella, al mostrarse a él, ha dado una gran muestra de confianza y ésta vez no piensa despreciar ese gesto.

-Eso espero, no quiero tener que matarte luego.

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 PREMIO BLOG AMIGO:


Este nuevo premio me lo ha dado Nadia Salamanca, muchas gracias de nuevo ;)
Creo que se supone que debo entregárselo a todos mis blogs amigos y como comprenderéis, si me lío a escribir gentecilla es que no paro así que para TODOS ustedes que me estáis leyendo y que siempre me hacéis feliz con un simple comentario, ya que estoy os comento que me alegró que os gustase el detalle que añadí cuando Faster se presentó ante ella y el por qué de todo esto. Simplemente la idea me vino a partir de que me vio el pensamiento de... ¿Y por qué siempre tiene la persona que escoger su animal? Pues no, ahora va a ser al revés. Ciertamente no sabía cómo reaccionaríais ante este cambio, pero ví lo recibísteis positivamente.

En fin, como veis, me lío a hablar con vosotros y es que no paro, por mí me tiro aquí hasta mañana, pero sé que es mucho royo para vosotros xD así que aquí os dejo, deseando leer vuestros comentarios (últimante hay menos, pero lo he dado por pasado por el comienzo de clases y eso :) )

Besitos <3

12 sept. 2011

Cazadora Capítulo 3

El resto del viaje transcurrió sin ningún otro contratiempo.
Phiro es una ciudad medianamente grande. Con varias tiendas donde se apropiaron de provisiones y algunas flechas para Shena. Aunque ella se había estado muy a gusto montando a Yitan con Kian, estaba segura de que él no estaba totalmente feliz con ello.
Por lo que decidió, tras algunas serias dudas, comprar un unicornio.

Normalmente se compran en granjas especializadas. Se lo comentó a Kian, quien accedió a acompañarla para que escogiera uno. Aún sorprendido de que ella poseyera la cuantiosa suma de dinero para uno.

La granja estaba situada en un amplio valle, en el que los ponis, caballos y unicornios pudieran vivir en semilibertad.

Los atendió una mujer entrada en la edad, pero con una amistosa sonrisa. Shena pidió un unicornio. Laika, tal y como la mujer se presentó, los llevó en carro hasta una zona específica, en la que según ella, están todos los unicornios disponibles. Laika previno a Shena de que sólo el unicornio que decidiera ir con ella aparecería a su vista y Shena aseguró que conocía las reglas.
La mujer le dijo que la esperarían ahí mismo, sin prisa.
Kian le sonrió infundiéndole ánimos y Shena se adentró entre los árboles.

***
Había pasado ya unas dos horas y Shena no aparecía. Estaba algo intranquilo, pero Laika le dijo que cuanto más tardara, mayor sería el vínculo que atara a Shena y el unicornio. Algo que él no sabía. El unicornio, antes de aparecerse, observa a la persona detenidamente y si lo consideraba adecuado, se exponía. Cierto que Yitan se apareció de improviso ante él, pero no conocía el “protocolo”.

¿Y si ninguno se aparecía a Shena?

***
Shena llevaba dando vueltas todo el rato, pero no había perdido su sonrisa. Había estado escuchando cascos durante un buen tiempo, pero cuando desapareció el ruido se preocupó. ¿Estaría ella no destinada a ningún otro unicornio? La duda le carcomía el alma. Deseaba compartir toda la aventura que le seguía con algún fiel animal. Un unicornio, tal y como fue con el anterior que tuvo. Casi lamentó más su pérdida que la de sus padres, lo que a veces le atormentaba.

Finalmente decidió sentarse bajo un árbol, silenciosamente y esperar. La cantidad del tiempo que había estado esperando no lo sabía, pero a juzgar por la posición del Sol, puede que incluso unas cinco horas.

No había vuelto a escuchar cascos. Ella estaba frustrada y triste, muy triste.
Un suspiro salió de ella, casi un sollozo. Pero no se permitió derramar lágrimas.

Aún así, no decidió abandonar, permaneció allí, hasta que era pasado el medio día y su estómago rugió en protesta por la falta de alimento, pues ya se había saltado el desayuno.
Se levantó y sintió la resistencia de sus músculos por la algo incómoda postura que había adoptado anteriormente.

Fue a explorar, a buscar algo para comer.
Encontró un arbusto con apetitosa fruta, pero tras observarla minuciosamente, descubrió que era venenosa. Suspiró por su infructuoso encuentro y siguió buscando. Puesto que esta fruta también era venenosa para los animales, la arrancó y enterró, lejos de cualquier desafortunado hambriento animal.
Poco después obtuvo algunas moras, aunque no demasiadas ni las suficientes para aplacar su hambre por completo, pero sí las suficientes para tranquilizar a su exigente estómago.

Acabándose su última mora, vislumbró un movimiento a su derecha. Con el corazón en un puño, se giró y fijó su mirada allí. ¿Aparecería finalmente el unicornio que querrá estar con ella?
Se quedó quieta, inmóvil y a la espera. Finalmente escuchó el ruido de unos cascos acercándose y casi llora de alegría, por fin la espera había dado sus frutos.

Ante ella apareció un imponente unicornio, un macho a juzgar por el tamaño de su cuerno. Su piel era de un tono casi blanco como la nieve. Tal y como mencionan a los unicornios en las historias tradicionales, salvo que los de ése tipo escaseaban. Leyendas cuentan que eran buscados y atrapados por hechiceros de magia negra para formar un báculo con su cuerno con el que realizar sus hechizos.

Avanzó un paso a la vez que él se acercó a ella. Sonrió con total felicidad, incluso él parecía feliz.
Ella observó su impresionante musculatura de las patas, lo veloz que podría llegar a correr le emocionó. Este gran ejemplar la había elegido, a ella.

-Faster-murmuró ella acariciando su hocico en cuanto estuvo a su alcance, el tacto aterciopelado le encantó.
El unicornio la miró, aceptando su nombre con serenidad.

Shena subió impacientemente a su lomo con un gran salto, admirando su poder bajo sus piernas. Con un suave silbido el animal empezó un ligero trote.
Sin nada más para poder manejarlo, Shena se agarró con cuidado a sus crines, guiándolo hacia el camino, donde seguramente la esperarían con impaciencia.

***
Ansioso se encontraba Kian, deseando ver aparecer a la a veces risueña Shena. Se recriminaba a sí mismo por darse cuenta de que la añoraba. Si tan solo había pasado poco más de medio día desde que se fue.
A la hora de comer, Laika había sacado de una de las bolsas que acarreaba el  mulo que llevaba el carro, un par de manzanas para cada uno.

Dejó de dar vueltas cuando escuchó levemente el leve ruido de cascos de unicornio. Se inundó de alegría, ella lo había conseguido.

Con impaciencia, esperó a que llegara. Se maravilló ante su vista, ella cabalgaba un precioso y poderoso unicornio albino. Sin ninguna montura. Aceptó que Shena era una gran amazona. Y la veía muy feliz.

Incluso Laika a su lado parecía sorprendida por el animal.

-Los unicornios eligen a su persona basándose en su alma. Esta chica es impresionante- la oyó murmurar en voz muy baja. Sonrió orgulloso de ella.

***
Estaba eufórica, Faster era increíble. Simplemente le pidió que corriera y ahí estaba, parecía que volaba y él parecía también tener cuidado en que ella se cayera, pero no debía preocuparse, ella motaba casi antes de aprender a caminar.

Cuando apreció  Laika y a un sorprendido Kian a lo lejos rió en voz alta. El animal parecía disfrutar tanto como ella.

A falta de unos diez metros, el Faster aminoró la velocidad sin ninguna orden y se detuvo ante ellos. Subida en él, ellos debían levantar su cabeza para verla. Le produjo otra carcajada ese hecho. Incluso Kian parecía feliz y atisbó orgullo en sus ojos. No se lo negó a sí misma, aquello le emocionó. Que él se sintiera orgulloso de ella le encantó.

-¡¿Listo para continuar nuestro viaje?!-exclamó feliz.

***
El entusiasmo de Shena se le había transmitido. Cuando ella pagó a una aún sorprendida Laika volvieron a la ciudad.
De camino a la posada en la que iban a pasar la noche, ella se detuvo. Tuvo que ordenar dar la vuelta a Yitan para volver junto a ella.

-¿Shena?-preguntó él, pero ella simplemente señaló a un cartel que había justo en frente de ella, en un poste de uno de los bares.

Se acercó curioso.
El cartel decía lo siguiente:

TORNEO DIAMANTE

Por décimo tercera vez, el Torneo Diamante abre sus puertas. Este año estará a cargo del noble Julián II.

El torneo consiste en tres pruebas, distintas de otros años, puesto que el noble así lo prefirió. Los detalles sobre ellas los recibiréis antes de comenzar cada una, por lo que no habrá distinciones ni ventajas entre los que participaron en años anteriores y los que decidan probar suerte este año.
                 
El torneo tiene tres requisitos:
*Debe ser un grupo de cuatro.
*No podrán participar con animales.
*En el grupo debe haber dos duendes como mínimo.

Premio:
Numerosas piezas de oro, una ganga señores y señoras.

Precio por participar:
6.000 orlas de oro por grupo.

El plazo de inscripción será hasta dentro de una semana. Y el torneo comenzará dos semanas tras finalizar le plazo.
Pueden pasar a inscribirse al ayuntamiento.

Fdo: el alcalde.


Todo ello junto con una foto del premio.

-¿Es…?- le pregunta Kian.

-Sí, el collar es una de las partes del tesoro-afirma ella con seguridad.

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MÁS PREMIOS! Ay chicas os amo *.*


1. Mencionar a quien te lo dio y poner su enlace al blog:
2.-Obsequiar a 7 maravillosos blogs:

3.-Responder preguntas:
*Si pudieras vivir dentro de una película ¿cual sería?
Puf...um pues la verdad me gustaría uh, no se, a ver. Pues Super 8. Simplemente me gustaría vivir una aventura..y en la que al final no muriera jaja xD

*Sales de la ducha. Te entretienes dibujando en el espejo empañado ¿en que?
Mi nombre, alguna flor o incluso le doy un beso en el espejo. El aburrimiento entre en acción jaja.
 
*¿Que cosas absurdas o extravagantes sueles coleccionar?
Mm no colecciono cosas raras...podría decirse como mucho hum ¿pokemons? jaja
 
*¿Que tipo de roa íntima usas?
Bueno, la misma que lleva una adolescente de mi edad ;)

*¿En que momento del sueño despertaste y te molesto tanto que intentaste volver a dormir para soñar lo mismo?
Anoche, soñaba con una cita entre el chico que quiero y yo y bueno, me sonó el despertador cuando comenzaba el "romanticismo" -.-

4.-Publicar una entrada con el premio y avisar a los ganadores que recibieron. 
Ya está hecho :)

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REQUISITOS DEL PREMIO.
1- Anunciar el premio en una entrada.
 
2- Otorgar el premio a diez blogs amigos.
Bueno, veréis, puesto que ya en anteriores entradas ya hice eso de darlo a 10 blogs, he decidido (si, me salto la regla sorry Kashmir xD) y os lo doy a quien lo quiera! Así de simple :)
3- Poner el link del blog que te ha dado el premio.
Me lo ha dado Kashmir, su blog: Escapando a Wonderland 
 
4-Avisar a los ganadores.
 
5- Compartir una frase que te guste y decir por que te gusta.
"All you need is Love" o "Todo lo que necesitas es amor" de John Lennon. 
Amo todas sus canciones :)

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Este premio también me lo han dado Kashmir, gracias primor! :)

Viene con un pequeño test, aquí vamos:
¿Tus aficiones? Leer, dibujar, jugar al tenis y escribir of course.

¿Algún sueño que hayas cumplido? Que me pidiera salir el chico que quería :)
 
¿Tu color? Verde pistacho [aunque también el azul cian]

¿Cantantes/grupos favoritos? Evanescence, Avril Lavigne, Beyoncé, Rihanna, Lady Gaga. [No soy delicada con la música, suelo escuchar un poco de todo]

¿Comida favorita? Paasta jaja

Recomienda un libro/saga: Eragon

Mangas: Vampire Knight y Wolf Guy

Recomienda una película: Super 8 y de terror..Todas las de Destino Final *.*

El premio se lo tengo que dar a tres personas que no lo hayan recibido antes y elijo a:
Gaby T. P  Ya tu sabes, por todo en lo que me has estado y estás ayudando :) 
Luces de Lighlin, porque estoy siempre deseando verte aparecer jaja y poder leer tus magnícos escritos
Nadia Salamanca, porque fuiste una de las personitas en las que primero me fijé y leí, algo que quedó marcado por aquí. :)

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Este me lo ha dado Athenea, de nuevo, ¡muchas gracias! :)

5 sept. 2011

Cazadora Capítulo 2

Disimuladamente, Shena observaba cada movimiento que Kian hacía, provocando sin querer la tensión que ella notaba en él. Lo estaba poniendo nervioso y eso le hace gracia.

-Y bueno, ¿Dónde vamos? –pregunta él a Shena como distracción.

Ella lo medita durante un rato y después contesta.
-Podríamos ir a Phiro, está más o menos a unos diez quilómetros de aquí, podemos echar unas tres o cuatro horas. ¿Si?

-Buena idea-acepta él espoleando un poco a Yitan para que fuera más rápido.

Como único entretenimiento le sigue observando. Su oscuro pelo lacio y largo le atrae, le fascina. Parece casi… ¿Azul? Un tono oscuro, como una noche cerrada. También descubre un pequeño aro en una de sus orejas. Es de plata, con un entrelazado.

La mente de Shena vuela, todavía dándole vueltas al tipo de ser que él puede ser. Está claro que no quiere decírselo, eso lo demostró desde el principio. Pero ella está intrigada.
Sus ojos muestran su genética de duende, pero también de hada. Dos razas que muy rara vez se juntan. Ni siquiera ella había escuchado que pueden reproducirse. Pero piensa que tiene ante sí la confirmación de ese hecho.

Un crujido, como de una rama seca, la saca de sus pensamientos. Mira primero a los pies de Yitan, pero lo descarta, ahora está trotando por una zona ligeramente fangosa.
Y si Yitan no ha sido…
Mira a su alrededor, observa minuciosamente, pero no encuentra nada y eso le frustra.
Está en territorio de duendes, un territorio desconocido hasta ahora para ella. Sólo conoce la ubicación de algunos pueblos, pero nada más. Ni siquiera los seres que puede haber ahí.
Un ligero escalofrío le sacude.
Eso sí parece llamar la atención de Kian, la mira de reojo y se pone un poco alerta al ver la tensión en ella.

***
Cuando la ve así no puede evitar preguntarle.
-¿Ocurre algo?-susurra él, ni siquiera sabe por qué lo dice en voz baja, seguramente porque no quiere perturbarla aún más.

-Creo…, creo que algo-pone énfasis en la palabra- está al acecho nuestro. Tengo un presentimiento.

Sin contestarle ojea a su alrededor. También siente algo. Intranquila ella se remueve un poco.
Sin querer están asustando a Yitan también.

Mira algo sorprendido a Shena, que inconscientemente alarga una mano a acariciar a Yitan, a pesar de sus nervios. El animal se relaja casi en el acto.

Suelta un suave bufido. Después aprieta un poco los talones a Yitan, que emprende de nuevo el viaje.

Un ruido a su lado le sobresalta, casi por instinto, pasa un brazo por la cadera de Shena y la tira con él al suelo.
Una flecha pasa casi rozándolos.

Ella tiembla un poco bajo él, pero con valentía dirige su mirada alrededor.
Se tensa de golpe, lo que provoca que él también lo haga. Maldita mujer.

La mirada de Shena se ha quedado fijada en algo o alguien, su rostro palidece un poco. Sigue su mirada hasta dar con lo que le ha ocasionado eso.

Es un duende, pero no uno cualquiera.

Kian blasfema en voz baja a la vez que invoca un conjuro y el duende sale disparado, quedando inconsciente.

Shena sale de su rigidez y lo mira con algo de agradecimiento.

Pero Kian no se queda para seguir mirándola, los Guardias Reales nunca van solos.
Sube a Shena delante y él detrás, sujetándola entre sus brazos, protegiéndole la espalda e insta a Yitan, que emprende su más rápido galope. Alejándolos rápidamente de allí.

***
Shena no puede todavía creer encontrarse con ese sujeto aquí, en este gran bosque. Creía haberlo perdido cuando salió de Micli, pero se ve que la siguió.
Poco inteligente de su parte.

Aún así, se quedó paralizada al verlo allí.

Unos brazos la rodean, cálidos, seguros y confortantes. Alza un poco su mirada para encontrarse con la de Kian, en la que atisba un poco de preocupación.

-¿Qué pasó ahí atrás?-pregunta él.

Ella duda en contestarle, pero se reprende así misma. Son compañeros y además él acaba de salvarla. Con un conjuro. Magia.
Eso la espabila.

Por favor, increíble, hasta Kian sabe hacer magia. Maldice en voz baja.

-¿Shena?-repite él.

-Él era uno de los guardias que custodiaba el castillo de Krunk, a quién robé la pieza del tesoro que tengo ahora.

-¿Robaste a un noble?- exclama él sorprendido.

-Sí. Una vez localicé la pieza esperé y la robé en el momento adecuado.

-La luna nueva.

-Exactamente.-dice ella, luego piensa y finalmente lo suelta- Kian, tengo que decirte que yo no se manejarme por el reino Tinky, es la primera vez que estoy aquí. ¿Tú sabes el camino, no?

-Sí Shena, no te preocupes.

Suspira. Aún dándole vueltas a todo y a nada a la vez. Aunque bueno, a una cosa sí, ¿por qué atacó al guardia? No se había dado cuenta de que lo había dicho en voz alta hasta que él respondió.

-Porque te noté incómoda y agazapada. Supe que no era alguien con quien querías encontrarte y que seguramente fue el que disparó la flecha.

-Gracias Kian, por todo. Sé que aún no confías en mí, pero quiero que sepas que yo si confío en ti y no soy de las que abandona a un compañero en momentos difíciles, aunque tú seas el primer compañero que tengo en este viaje.

-¿El primero? Pues no lo parecía con la facilidad en que soltaste si quería hacer un grupo contigo.-comenta él con un deje de sonrisa en su rostro.

-Bueno…ninguno de los dos hubiéramos perdido, estamos casi empatados. Y por un presentimiento, te pregunté aquello. Debo decir que me quedé sorprendida ante tu respuesta. No lo esperaba. Y espero que seamos grandes compañeros.

***
Esta mujer lo descoloca. Primero la dificultosa lucha que tuvieron. Ciertamente le sorprendió lo bien que luchó. Luego, ella ofreció hacer el grupo. Poco después se mostró algo herida ante la falta de confianza de parte suya. También está la parte en la que presiente el peligro, algo que seguramente les salvará en alguna otra ocasión, eso no lo duda. Después el enterarse que robó la pieza a nada más y nada menos que el noble Krunk, el feroz. Y ahora ella se muestra agradecida y dulce con él tras atacar a aquel guardia.

Kian está intrigado. Aunque también piensa que esta chica es bipolar. Lo que le hace gracia.
Nunca sabrá de qué humor estará, pero acepta el reto.

Se quedará con ella y juntos reunirán por fin el tesoro de Flynn.